La guía del sexo anal

La primera experiencia anal

En primer lugar, debemos entender que el griego no tiene por qué ser agradable para todos ni para todas, para ser realmente sexual, erótica, agradable, e incluso, para poder desarrollar fantasías que jamás se han materializado, ha de ser –por supuesto– consentida, hablada y, sobre todas las cosas, libre de hacerse cuando a los miembros de la pareja les apetezca.

Por muchas razones, y en no pocas ocasiones, la primera experiencia anal ha provocado un dolor tal, que la persona en cuestión no se ha atrevido a repetir hasta años después. O aún peor, ha generado tal miedo al sexo anal, que jamás volvió a repetir. Por eso, con todo lo que trate sobre el erotismo y la intimidad, pero, sobre todo, cuando estos vienen por la puerta de atrás, les sugiero que dupliquen las dosis de delicadeza. Siempre hacerlo por amor al placer.

Cómo disfrutar el sexo anal profesional en pareja

Consejos y trucos para un sexo anal agradable

Consejos como no comer en las 5 horas previas o haber evacuado antes de las 3 horas anteriores se pueden llegar a entender como razonables, pero bajo estos subsiste una falsa concepción del sexo anal: el porno nos suele mostrar una práctica límpia, pura, espléndidamente estética. Pues bien, esto no siempre se consigue. Y es que el hecho de amar el sexo anal, coexiste con la necesidad de aparcar ciertos escrúpulos. Algo tenía que tener de malo uno de las prácticas más morbosas para la humanidad…

Una cuestión de frecuencia

No se trata exactamente de “ser más flexibles”; recordemos que los esfínteres son músculos con forma de anillo, cuya función es dejar paso a la materia, impidiendo, al tiempo, su retorno. Si bien, no dejan de ser músculos, y como tales –digámoslo así– podemos “acostumbrarlos” a ejercicios específicos.

De este modo, se suele cumplir la hipótesis: a mayor cantidad de sexo anal, menor dolor para el receptor (y para el dador). Y, como consecuencia, incrementamos las posibilidades y la intensidad del placer.

La divina lubricación y los plugs

¿Estás a solas esperando a que nuestra pareja regrese para practicar el griego más pasional? Lubricante, lubricante, lubricante. Hidrata el ano alrededor de 15-20 minutos antes de la cita, poco a poco, desde afuera hacia adentro, con mucho lubricante a base de agua.

Más o menos, en unos 5 minutos de lubricación notaras que dilatas perfectamente. En ese momento, puedes insertar un plug o un vibrador anal a baja intensidad, mientras estimulas el resto de vuestras zonas erógenas preferidas, a la espera de su llegada.

Pi es el número perfecto por algo…

Tanto si estás usando juguetes eróticos, como si no, los círculos son el modo más popular, agradable y sencillo de masajear el ano y el recto. Siempre desde el exterior hacia el interior, con suavidad para ganar confianza con las sensaciones.

Vivo con mi pareja

Si pasas todos los días bajo el mismo techo, nuestras parejas tienen que entender que el sexo anal, un sexo anal tipo “aquí te pillo, aquí te mato”, requiere de unos preparativos mínimos.

Esta última opción posee, además, múltiples posibilidades eróticas que van desde una breve estimulación para facilitar la dilatación hasta un masaje tántrico anal o tantra anal. Muy lentamente, y con aceites esenciales y lubricante, para relajar el cuerpo, estimularlo, dilatarlo y penetrarlo.

Lo más importante

¡Excitación! Si tuviese que resumir qué es lo más importante para deleitarse con el sexo anal más desinhibido, sería la excitación.

Frecuencia, lubricación, dilatación suave y paciente, plugs anales sedosos y relajación son los antecedentes necesarios al precedente libidinal suficiente, para deleitarse de una forma más pasional; digámoslo sin tapujos, de un modo más atávico.

Ahora sí podemos entrar en nuestro propio porno, con embestidas gradualmente más potentes, que aumenten el ardor y provean, al tiempo, más alimento a nuestra disparada libido. Porque la seguridad y la salud no tienen por qué estar reñidas con un sexo más duro. Y este, nos guste o no, es sobre el que descansa gran parte de los guiones pornográficos.

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